Meditando aprendemos a meditar

La perfección del hombre se alcanza
mediante la puesta en práctica de su
potencia cognoscitiva más perfecta.
La palabra meditación viene del latín meditatio, que originalmente indica un tipo de ejercicio intelectual. De este modo, en el ámbito religioso occidental se ha distinguido entre meditación o contemplación, reservando a la segunda un significado religioso o espiritual.
La meditación es una de las prácticas del ámbito espiritual del ser humano más significativas e importantes y una de las que puede provocar cambios más contundentes y permanentes en el mismo a nivel de su conciencia cognoscitiva.
La meditación es practicada desde hace más de 5.000 años con propósitos intelectuales.
La meditación es una práctica, es decir, un proceso de experimentación, mediante el cual entramos en contacto con aspectos y estratos, tanto de nosotros mismos como del universo, a los cuales no es posible acceder por otros medios.
De esto se deduce la contundente consecuencia de que si no es a través de la meditación no llegaremos a conocer en forma experiencia y práctica algunos de los ámbitos mas importantes, trascendentes e inclusivos de nuestro ser y del universo mismo.
Mediante la meditación se alcanza un conocimiento profundo de ciertos objetos que ya eran conocidos para nosotros pero que lo eran solamente de una manera muy superficial.
Es importante comprender que si bien la meditación posee fundamentos teóricos, pero la misma es eminentemente una práctica o experimentación. Esta práctica la llevamos acabo dentro de las clases de Kundalini Yoga, mediante el mantra yoga, el nada yoga (yoga de los sonidos), etc… y el resto de las clases mediante la atención prestada en toda la ejecución de las ásanas y pranayam.




